Un poco de kárate: Con kimé

Para comenzar el año, he de presentar y dar la bienvenida a un nuevo integrante del grupo de colaboradores de www.ramonlopeztkd.com : Eduardo Garabito
El tema que ha elegido para el artículo es referente al kárate, deporte que practica, pero creo que no sólo es interesante para karatekas, también es muy aplicable a todas las artes marciales como el taekwondo y el hapkido. Sin mas dilación, os dejo con Eduardo. Espero que os guste:

Después de entrenar en varios dojos durante bastantes años, uno se acostumbra a la palabra “kimé“. Una palabra que al principio desconocemos, luego malinterpretamos, y con mucho tiempo vamos poco a poco interiorizando. Un concepto importantísimo y verdadero punto de partida de este estilo de vida que es el karate.

karate_3

Kumité (Combate)



En principio, el término kimé se refiere a la concentración de la energía cuando el practicante se defiende de un golpe o ataca al oponente. Se refiere no solo a concentración sino a rendimiento y convicción, a la optimización en la ejecución, a nivel físico y mental. Al lanzar un golpe, se pasan varias fases de relajación/contracción, y solo la armonía de todos los bloques que componen el apartado puramente locomotor del asunto darán como resultado un movimiento eficiente. Igualmente importante es el apartado mental, la actitud y disposición. El kimé no es solo perfección técnica, es voluntad, autocontrol, armonía. No es potencia ni intensidad como inicialmente creemos, aunque es necesario ser entrenado con potencia e intensidad.

A nivel físico, lo esencial es entender que todo el cuerpo está involucrado incluso en un “simple” golpe de puño. Encajar todas las piezas, desde el anclaje de los pies, hasta la posición de las rodillas, caderas, brazos, hombros. Desde la mirada hasta el control de nuestro punto de equilibrio, desde nuestro enfoque hacia el adversario hasta la conciencia de nuestro propio cuerpo. Potencia, velocidad y control son componentes de ese kimé, que es fuerza sin agarrotar, que es velocidad sin pérdida de control.

karate_1

Ura mawashi geri, patada circular

Por otra parte, está el aspecto psicológico, o desde un punto de vista más tradicional, espiritual. Se trata del control del Ki, de esa energía vital que nos recorre y que podemos proyectar hacia el exterior. Como científico no soy muy dado a elucubraciones espirituales, pero en cierto modo romántico me gusta creer en esa forma de energía, aunque a posteriori se justifique con leyes biofísicas y psicológicas. En cualquier caso, no hay duda de que la actitud y la concentración son tan importantes como la forma y el entrenamiento físico.

Para una mejor comprensión, os dejo un fragmento del sensei Hideo Tsuchiya, traducida por Dalmiro Saenz y ligeramente modificada por este humilde primate.

“En kimé todo nace.

En kimé todo muere.

Kimé es la vida del karate.

El maestro no deja de repetir siempre a sus discípulos : “¡Más kimé! ¡Más kimé!”. Los discípulos ejecutan entonces sus movimientos con más vigor y el maestro queda satisfecho.

-¿Kimé quiere decir fuerza?

-No. Kimé es esto.

(El brazo del maestro sale proyectado rápidamente en un movimiento de ataque. De pronto, se clava en un punto en el espacio, donde está el imaginario blanco. Su fijación es perfecta, precisa, impecable. Kimé)

-Literalmente, kimé es la terminación que resuelve un movimiento. Piensen en un coche de carreras que se desplaza a 250 kilómetros por hora y que en una décima de segundo se detiene: toda su velocidad se transforma en un golpe inmóvil.

-¿Kimé es el fin?

-Kimé es el principio. El movimiento de karate nace en kimé, surge por obra y gracia del kimé. Para el que practica el karate, kimé es el nacimiento y la vida. Kimé también es la muerte. No olvidéis que en karate , teóricamente todo golpe debe ser mortal. La energía se concentra en un solo punto y todo desaparece: el mundo es mío, el mundo es suyo. Kimé es el Gran Vacío.

-Maestro, si cada golpe es mortal, ¿se entiende que el karate es agresivo?

karate_2

Sensei Funakoshi Gichin, creador del estilo Shotokan

-¡No! Los golpes de karate nunca deben ser malgastados en un capricho. Hasta que salga tu mano o tu pie, tienes que aguantar, en el límite de tu paciencia. Una antigua poesía okinawense podría traducirse mas o menos así: “Lo que tolera uno, lo pueden tolerar todos. Pero el practicante debe tolerar aún lo que los demás no pueden tolerar”. La agresividad se dirige contra el propio egoísmo: cuando repito las técnicas en el aire, voy sublimando mi violencia y me limpio por dentro.

Sensei Funakoshi Gichin, creador del estilo Shotokan
-¿Y si se comete una injusticia, tampoco puedo castigar al culpable?

-Tradicionalmente, sí. Pero tendrías que estar seguro de que es una injusticia y de que eres tú quien debe resolverla. Como en realidad no sabes por qué el culpable se comporta de esa manera, en la práctica debes abstenerte siempre: no tienes derecho a ser un juez de nadie. Sólo quien posee el alma débil reacciona con violencia ante un insulto. Karate te hace fuerte, en consecuencia tienes el deber de soportar. El Tao del Karate, el Karate-Do, permite una ética de suprema compasión y respeto hacia todos los seres.”

Eduardo Garabito

Comments

comments